SOBRE LA AMISTAD

Cuentan que dos amigos marchaban juntos de excursión atravesando un espeso bosque. De pronto, entre los árboles les apareció un oso. Uno de los amigos enseguida trepó a un abeto y se ocultó entre las ramas. El otro, menos ágil, sólo pudo tirarse al suelo y contener la respiración para fingirse muerto. El oso se le acercó, lo olió por todas las partes, lamió su cara y sus manos y lo abandonó, convencido de que se trataba de un cadáver.

Cuando el animal se hubo alejado lo suficiente, el hombre que se había escondido en el árbol bajó y le preguntó a su amigo qué le había dicho el oso.

– «Que en adelante no vaya jamás con amigos que me dejen solo ante el peligro»

Y es que es en los momentos duros donde podemos encontrar a nuestros verdaderos amigos. Y donde nos pueden encontrar como verdaderos amigos. Si al cultivar nuestras amistades sólo buscamos nuestro interés, las posibilidades de que les abandonemos en cuanto surja un problema son muy elevadas.

 

Paisaje invernal

 Trabajo realizado con ceras sobre cartulina negra.